| CLASIFICACIÓN.-DE LAS ACTIVIDADES CHAMÁNICAS
El estado de consciencia chamánica sobre el que se fundamenta la curación se desarrolla cuando se empieza por el respeto hacia el Gran Espíritu (energía). «El Gran Espíritu es la vida que está en todas las cosas, en todos los seres y las plantas e incluso en las rocas y en los minerales. Todas las cosas tienen su propia voluntad, su propia senda y su propio propósito. Esto es lo que se debe respetar.» (S. Krippner y A. Villoldo, 1976.)
La actividad chamánica puede concretarse en un amplio número de conductas. A mayor complejidad cultural las actividades se van diversificando y surgen chamanes «especializados» en aspectos concretos de la actividad curadora. Así ocurre en el contexto natural y a la vez sofisticado de la isla de Bali donde poseen una terminología muy concreta para referirse a cada uno de los tipos. En los grupos pequeños de cazadores nómadas centroafricanos, asiáticos o australianos, el chamán tiene que saber de todo y comportarse como un «generalista».
— Orientan a los demás, dan consejo.
— Afirman comunicarse con el mundo de lo espiritual (describen este mundo de una manera operativa).
— Perciben interacciones, procesos, sucesos que los otros no captan.
— Reconectan, ligan a las personas con su entorno natural para que puedan sentirse parte de él.
— Son muy conscientes de las relaciones de las personas con su grupo social significativo o de referencia.
— Interpretan sueños y visiones. Para desarrollar estas actividades utilizan distintos tipos de intervenciones o procedimientos.
Podemos clasificarlos según cuatro grandes áreas:
1. Prescripción de hierbas. Recolección de plantas. Preparación de
mezclas. Ayuda en el parto. Masaje.
2. Actuaciones sobre las relaciones interpersonales. Dietas. Formas de actuar como la acupuntura y acupresura.
3. Interpretación de situaciones difíciles o extraordinarias. Interpretación de visiones. Interpretación de sueños. Uso de placebos. Técnicas del tipo de la programación neurolingüística (PNL) y la hipnosis. Creencias vinculadas al uso de amuletos o talismanes.
4. Movilización de «energías espirituales». En forma de «canalizaciones» o de «incorporaciones», posesiones terapéuticas, de experiencias de viaje a lo desconocido...
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