|
3.
Un poco de historia
Con el paso del tiempo a esta celebración celta se le fueron añadiendo
algunos adosados, tal es el caso de la costumbre de disfrazarse
durante esa noche y utilizar calabazas huecas con una vela encendida
en su interior. Hay quien afirma que la costumbre de disfrazarse
durante esa noche tiene su origen en la Edad Media cuando
algunos bandoleros se aprovecharon de estas creencias y después
de cometer sus fechorías culpaban a los espíritus y se disfrazaban
de diablos y espantos para hacer más creíble su cuento.
Calabazas
luminosas
La costumbre tan extendida de utilizar calabazas cortadas en forma
de caras grotescas e iluminadas con velas por dentro parece que
tiene su origen en los juegos de los niños irlandeses quienes usaban
papas y nabos para tal fin. El nombre de estas calabazas jack-o'-lantern arranca en la leyenda de un borracho llamado Jack, quien con trucos
logró que el diablo le prometiera no volver a perseguir su alma.
Según la leyenda, al morir no lo dejaron entrar en el cielo por
tacaño y sediento, así que tuvo que irse al infierno y el diablo
lo condenó a vagar por el mundo hasta el día del Juicio Final. El
diablo le tiró un carbón encendido para que pudiera ver en la oscuridad
y Jack lo puso dentro de un nabo que se había estado comiendo.
La
romanización
Cuando los romanos conquistaron los territorios dominados
por las tribus celtas, especialmente en Escocia e Irlanda, añadieron
a estas fiestas el festival romano de la cosecha que realizaban
el 1 de noviembre en honor a Pomona, diosa de los árboles
frutales, cambiando su celebración para el 31 de octubre. Las manzanas
empezaron a formar parte de las celebraciones. Tal vez de aquí vienen
las prácticas de adivinación asociadas con esta estación que posteriormente
se convirtieron en simples juegos. Por ejemplo la primera persona
que pescase una manzana en un recipiente con agua sería la primera
en casarse en el nuevo año o la longitud de la peladura de la manzana
representaba la duración que iba a tener la vida.
Entre el 2000 y 1700 a. J.C. las tribus celtas se extendieron
por lo que ahora conocemos como Gran Bretaña y Francia. Los
primeros colonos ingleses e irlandeses que emigraron a América llevaron
con ellos sus costumbres y tradiciones a su nueva patria, entre
ellas la festividad del día 31 de octubre. Aunque parezca lo contrario,
el Halloween no es una fiesta genuina de los Estados Unidos. La
conmemoración de esta fecha comenzó a festejarse en pequeñas comunidades
de irlandeses a mediados del siglo XIX.
Una fiesta internacional
La internacionalización de Halloween se produjo en los años 80 y
actualmente es una de las fechas más importantes del calendario
festivo estadounidense y canadiense, aunque en la actualidad esta
fiesta se ha extendido a numerosos países ajenos a las costumbres
anglosajonas. Hoy la celebración de la fiesta de Halloween carece
de todo sentido religioso y su origen es prácticamente ignorado
por la mayoría y, desde luego, nada tiene que ver con los rituales
de los druidas ni con los pueblos celtas que dominaban la mayor
parte del oeste y centro de Europa durante el I milenio a.C.
Halloween se ha convertido en un motivo más de lucro
comercial dado que muchos establecimientos nos ofrecen para esa
noche un lote completo con todo lo necesario (disfraz, calabaza,
dulces, velas, etc.) para disfrutar de la velada. Además la industria
cinematográfica, tan aficionada a la explotación disparatada de
cualquier acontecimiento ha convertido la noche de Halloween en
sinónimo de muerte, asesinato y destrucción, contaminando con sus
descabelladas versiones los ritos ancestrales de nuestros antepasados.
|