|
PAPÁ
NOEL Es la noche del
25 de diciembre y viene Papá Noel cargado de juguetes y regalos para los
niños y adultos que se han portado bien. El nerviosismo cautiva los hogares,
las miradas clandestinas van tejiendo un ambiente de misterio que envuelve lo
que está por llegar. Todos están a la espera y las miradas adoptan
un brillo especial. Hay una gran expectación.
En España
le llamamos Papá Noel, en Estados Unidos Santa Claus, pero en realidad
nos estamos refiriendo al mismo personaje regordete y jovial de barba blanca y
vestido con un traje rojo ribeteado de blanco que desde el polo norte viene todos
los años a nuestros hogares la víspera de la Navidad conduciendo
por el aire un trineo de ocho renos cargado de juguetes y regalos para repartir
entre los niños.
Esta figura, a la que tan acostumbrados nos tienen
las marcas comerciales en la actualidad, procede en gran parte de San Nicolás,
obispo de Asia Menor que vivió en el siglo IV y cuya festividad se celebra
el 6 de diciembre, fecha de su fallecimiento. Aunque poco se sabe de su vida,
son muchas las historias y leyendas que se cuentan sobre ella. En todas sobresalen
las bondades de este santo que ensalzaba la justicia, socorría a los niños,
defendía a los débiles e inocentes, salvaba a los marinos atrapados
por las tormentas y daba generosos regalos a los pobres. Su caridad y dedicación
a los demás y su papel como donante de regalos le han colocado en un lugar
muy destacado y han hecho de él un santo muy venerado.
Una de
estas leyendas asegura que el santo hizo regalos en secreto a un hombre muy pobre
que estaba dispuesto a abandonar a sus tres hijas vírgenes a una vida de
pecado pues era incapaz de proporcionarles una dote. Se dice que a partir de esta
historia nació la costumbre de hacer regalos en secreto durante la víspera
de San Nicolás.
Otra leyenda cuenta que un patrón asesinó
y robó a tres jóvenes que habían bebido demasiado y posteriormente
metió los cuerpos en una cuba de vino. Cuando Nicolás se enteró
corrió a la taberna y les devolvió la vida.
En otra se
afirma que detuvo la ejecución de tres inocentes que habían sido
condenados injustamente por el gobernador Eustacio, devolviéndoles la libertad.
San Nicolás también protegió de una terrible tormenta
a una flota organizada para llevar comida a un pueblo que sufría mucha
escasez durante unos años de hambruna. En otra ocasión el santo
persuadió a unos mercaderes para que entregasen todos los alimentos que
transportaban en su barca para socorrer a la gente hambrienta. Cuando los mercaderes
llegaron a su destino vieron que su barca seguía llena de alimentos.
Como protector de los niños se cuenta que devolvió la vida a tres
niños que habían sido despedazados e introducidos en salmuera para
conservarlos igual que se hace con el tocino.
Todas estas leyendas y
los favores que en ellas se relatan, hicieron que a San Nicolás se le nombrara
patrón de los niños, de los marineros, de los mercaderes, de los
viajeros, de los eruditos y de las vírgenes y se convirtiera así
en uno de los grandes protectores de la humanidad.
Pero ¿cómo
se convierte San Nicolás en Papa Noel o Santa Claus?
Sus raíces
hay que buscarlas en la antigua cultura popular de Europa donde existían
muchos personajes paganos donantes de regalos, como la bondadosa bruja Befana
o los ancianos y generosos alemanes Berchta y Knecht Ruprecht, el francés
Père Noel, el escandinavo Julenisse o el inglés Father Christmas.
Todos estos personajes fueron sustituidos por el San Nicolás cristiano
a quien se le llamó desde entonces Sankt Nikolaus en Alemania o Sinterklaas
en Holanda. Cuando los holandeses emigraron al continente americano
en el siglo XVII se llevaron con ellos a su San Nicolás (Sinterklaas) por
el que sentían una gran devoción. Con el paso del tiempo los norteamericanos
adaptaron al inglés el nombre holandés de Sinterklaas, pasando a
ser Santa Claus a quien posteriormente convirtieron en un personaje muy popular.
La imagen
actual de Papá Noel o Santa Claus tal y como hoy le conocemos es pues en
realidad una invención muy posterior de los Estados Unidos. Fueron el escritor
Washington Irvin y el dibujante Thomas Nast los encargados de popularizar e impulsar
la imagen que ahora tenemos de él. Washington Irvin, amante del folklore
europeo describe en su libro Historia de Nueva York la llegada del Santo a lomos
de un caballo cada víspera de San Nicolás. Irvin le despojó
de sus vestiduras de obispo y lo convirtió en un hombre ya mayor, grueso,
alegre y generoso. Thomas Nast, por su parte, realizó ilustraciones para
la revista Harper's donde empezó a representarlo como un personaje regordete
y pequeño que, procedente de su taller en el polo norte, desciende por
la chimenea de los hogares dejando regalos a los niños. Poco a poco se
fueron cambiando los tradicionales elementos del santo y sustituyéndolos
por otros nuevos que nada tenían que ver con el original. De esta manera
se le cambió el popular caballo blanco con motas negras por renos que tiraban
de un trineo, los zuecos que dejaban los niños holandeses por calcetines
y se le dio otra personalidad y otras características físicas. San
Nicolás dejó de ser un santo vestido de obispo para convertirse
en un hombre ataviado con un traje rojo ribeteado en blanco, alegre, regordete,
con barba y bigotes también blancos, y, finalmente, se ubicó su
visita durante la vigilia de Navidad en lugar de la víspera del 6 de diciembre.
Su nueva imagen fascinó tanto a los magnates de la Coca Cola que, aprovechando
el color rojo de su atuendo que coincidía con el rojo publicitario de la
compañía, le utilizaron para una campaña publicitaria prenavideña
que obtuvo un éxito rotundo. Papá Noel había nacido definitivamente.
Sin embargo en muchos países europeos se sigue celebrando la festividad
de San Nicolás el día 6 de diciembre. En Holanda, por ejemplo, el
santo está representado por un hombre vestido de obispo que curiosamente
viene de España, concretamente de la ciudad de Zamora, como repiten incesantemente
las canciones populares holandesas "Sinterklaas el buen señor,
viene siempre todos los años desde el país de España y nos
trae deliciosos bizcochos, juguetes, un libro de dibujos y naranjas". La
noche del 5 al 6 de diciembre llega en barco acompañado por su criado zwarte
(negro) Piet y su caballo blanco con motas negras tal como queda plasmado en otra
canción popular "Otra vez de muy lejos viene el vapor desde España,
nos trae a Sint Nicolaas. Está de pie y su caballo salta en la cubierta
de un lado a otro y veo como se mueven al viento los banderines". Todos saben
que Sinterklaas premia a los niños buenos y reprende a los que no se han
portado bien, como refleja esta otra cancioncilla que dice así: "Su
criado zwarte Piet está riéndose y nos llama diciendo: quien ha
sido bueno recibirá golosinas y quien ha sido travieso le daré con
la vara. Oh, querido Sinterklaas, ven hacia aquí y no te olvides de pasar
por mi casa" y además apunta en su libro todo lo que oye y ve
para tenerlo en cuenta el año siguiente según recoge esta otra estrofa:
"Sint Nicolaas, el Obispo escribe en su libro, todo lo que ha oído
durante su visita de todos los años. Quién ha sido bueno, quien
ha sido travieso, el lo escribe todo. ¿Qué no escribirá de
ti y de mi?" Los holandeses le reciben en el puerto envueltos en un ambiente
de fiesta y alborozo y desde allí cabalga en su caballo hacia Ámsterdam
acompañado por su criado zwarte Piet, y desde Ámsterdam regresa
otra vez a España repartiendo por los pueblos y ciudades regalos y presentes
a los niños "Sinterklaas, buen hombre santo, vístete con
tus mejores vestidura y cabalga a Ámsterdam y desde Amsterdan a España.
Naranjas, ciruelas en los árboles. Ya viene Sinterklaas".
Con toda seguridad la familiar imagen que tenemos actualmente de Papá Noel
poco tiene que ver con aquella figura que destilaba amor, cariño y generosidad,
verdaderos símbolos y cualidades que deberían representar hoy a
nuestro moderno Papá Noel y con los que posiblemente nadie se identifica.
Se le ha paganizado y despojado de todos los valiosos atributos que lo definen
y caracterizan, para convertido, una vez más, en un instrumento más
que incita al consumo de determinados productos y marcas alimentando así
el lucro de una sociedad que ha dado un vuelco a los valores esenciales de la
vida. ¿Por qué no les hablamos a nuestros hijos y les narramos
la verdadera historia de Papá Noel? ¿Por qué no les contamos
sus bondades, su dedicación a los demás, su amor hacia los niños?
Quien fue, por qué le esperamos cada víspera de Navidad.
Se acerca el 25 de diciembre. Papá Noel se apresura a llamar a nuestras
puertas. Este es un buen momento para retomar la Historia, sumergirnos en lo verdadero
y recuperar el pasado. Tal vez de esta manera consigamos despojarle de ese halo
de consumismo y banalidades que alrededor de él se concentran cada año.
Y así orientar a nuestros hijos para que aprendan lo esencial y puedan
desarrollarse como auténticas personas.
BIENVENIDO
PAPÁ NOEL, BIENVENIDO SINTERKLAAS, BIENVENIDO SAN NICOLÁS.
|