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RITUAL DE AMOR para El Día
de San Valentín
Fiesta de los enamorados (I)
Posiblemente la tradicional celebración del día 14
de febrero como la fiesta de los enamorados o Día de San
Valentín procede, una vez más, de una vieja celebración
pagana. En la antigua Roma, el 15 de febrero de cada año
se celebraba una festividad denominada las Lupercales en las que
se honraba a Fauno Luperco, dios ítalo de los pastores, con
la finalidad de asegurar la fertilidad de los campos y los rebaños.
El lugar de la celebración estaba ubicado en la gruta del
Lupercal, situada en la ladera noroeste del Platino, donde se cree
que los gemelos Rómulo y Remo, legendarios fundadores de
Roma, habían sido amamantados por una loba. En aquel lugar
los lupercos, cofradía de sacerdotes que profesaban culto
a este dios, sacrificaban una cabra y un perro. Uno de los sacerdotes,
con su cuchillo manchado con la sangre de la cabra, tocaba la frente
de los lupercos para posteriormente limpiar la mancha con un mechón
de lana empapado en leche. En ese instante los lupercos emitían
una carcajada ritual. Luego organizaban una procesión rodeando
al Palatino en la que, desnudos y provistos de correas hechas con
la piel de la cabra que acababan de sacrificar, golpeaban a la multitud,
en especial a las mujeres, porque pensaban que de esta manera se
volverían fecundas. Estos juegos, además, eran un
pretexto para diversiones licenciosas.
Con el paso del tiempo el Papa Gelasio I prohibió y condenó,
en el año 494, la celebración pagana de los Juegos
Lupercales. Quiso cristianizar esta festividad y la sustituyó
por el 14 de febrero, fecha en la cual murió martirizado
un cristiano llamado Valentín, en el año 270 d.C.
De esta manera San Valentín pasó a ser el protagonista
absoluto de esta fecha y ocupó un lugar destacado en el calendario.xxxLa
vida, martirio y muerte de San Valentín, como la de todos
los santos, hizo correr chorros de tinta durante la Edad Media.
En esta época los relatos sobre la vida de los santos eran
muy populares. Con ellos se pretendía difundir la fe cristiana
entre los lectores centrándose en los milagros que realizaban
sus protagonistas. Sin embargo en ese intento de perseguir la fe
y captar discípulos a base de ensalzar las vidas de los héroes
de sus historias, los escritores perdían el horizonte de
la realidad y abandonaban el rigor histórico, de manera que
sus historias acababan convirtiéndose en fábulas y
leyendas que pasaban a formar parte del conjunto de tradiciones
y costumbres populares. Por eso San Valentín, como todos
los santos, tiene su propia leyenda. Y en ella se cuenta que allá
por el año 270 d. C., durante el corto reinado (268-270)
del emperador romano Claudio II el Gótico, un sacerdote cristiano
de Roma, llamado Valentín, se manifestó en contra
de los decretos imperiales. Y es que Claudio II dictó una
ley en la cual prohibía contraer matrimonio a los hombres
jóvenes porque pensaba que los solteros eran mejores soldados,
rendían mejor en la guerra y además no ponían
pegas a la hora de separarse de sus familias, cosa que, al parecer,
no ocurrían entre los soldados que habían contraído
matrimonio y habían formado una familia. El sacerdote desafió
al emperador y siguió celebrando en secreto matrimonios entre
los jóvenes enamorados que acudían a él. Cuando
Claudio se enteró, mandó apresarlo y encarcelarlo.
Intentó por diversos medios persuadir a Valentín para
que renunciase al Cristianismo y sirviese al Imperio y a los dioses
romanos. Pero Valentín no renunció a su religión
y el emperador dictó una sentencia que se llevaría
a cabo en tres fases. Primero sufriría una paliza, luego
le lapidarían y finalmente le decapitarían. Y así
fue. Valentín murió el 14 de febrero del año
270 d.C. Pero ocurrió que durante su cautiverio, el carcelero,
viendo que Valentín era un hombre instruido, le pidió
que diese lecciones a su hija Julia, ciega de nacimiento. Valentín
accedió y, además de enseñarle aritmética
e historia romana, le habló de Dios. Un día Julia
le explicó a Valentín que constantemente le pedía
a Dios la gracia de recuperar la vista. Valentín le contestó
que Dios siempre hacía lo mejor para nosotros si creemos
en El. Y se arrodillaron juntos para rezar cuando de repente una
luz brillante iluminó la celda y Julia recuperó la
vista. En la víspera de su muerte Valentín le escribió
una última carta a Julia donde le pedía que se mantuviera
cerca de Dios y la firmó "de tu Valentín".
Al día siguiente, 14 de febrero, Valentín fue ejecutado.
Y así fue como empezó la tradición de enviar
mensajes de amor en el Día de San Valentín, el santo
que perdió su vida por favorecer la unión de los enamorados.
Desde entonces comenzaron a circular por todo el mundo intercambios
de misivas y obsequios para expresar amor y amistad a los seres
más cercanos.
Y ¿qué mejor mensaje de amor y de unión que
aquel que nos proporciona un ritual que potencie y eleve este sentimiento?.
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