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MJOLNIR,
EL MARTILLO DE THOR
Hay objetos que se han abierto paso entre las
páginas de la historia y han llegado hasta nosotros tan limpios
que se diría que nada ha ocurrido a lo largo de los siglos
capaz de mancillarlos. No es el caso, desgraciadamente, del Martillo
de Thor, el amuleto más popular en Escandinavia. Algunos
grupos de extrema derecha suecos comenzaron a utilizarlo como símbolo
de sus círculos radicales imprimiéndole al martillo
connotaciones racistas. De esta manera han querido apoderarse de
un símbolo que pertenece a todos los seres humanos convirtiéndolo
en el emblema de su odio y cambiando su auténtico significado
por otro que nada tiene que ver con su legítima historia
y procedencia.
Pero el Martillo de Thor es más poderoso que cualquier grupo
de radicales extremistas. Por eso, afortunadamente, a pesar de los
intentos de ultrajar su nombre y sus poderes, sigue conservando,
en la cultura escandinava, la fama y la simbología milenaria
que arrastra de siglos atrás. Nadie debería confundir
su auténtico significado asociándolo a cualquier actividad
ilícita ni a nada que no sea la protección, que es
para lo que fue creado.
Este amuleto protector tan famoso en los países escandinavos,
y que también podemos encontrar en otros lugares del mundo,
surge de la mitología escandinava. Según cuentan las
leyendas nórdicas, Thor era el dios temible de la tormenta,
hijo primogénito de Odin, soberano de los dioses, y de Jord,
la diosa de la tierra. Desde pequeño destacó por su
fuerza y su tamaño y, aunque de buen corazón, era
tozudo e irascible. Su ira era temible y su odio mortal, pero a
pesar de su carácter siempre ayudaba a quien se lo pedía
si sus intenciones eran nobles. Gobernador del trueno, el relámpago,
los rayos, el buen tiempo y las cosechas, le convertían en
el dios de la fertilidad para el campo. Viajaba en un carro tirado
por dos cabras surcando el cielo. Su padre mandó construir
para él un martillo mágico, llamado Mjolnir, que era
indestructible y tenía la propiedad de volver como un boomerang
después de ser lanzado, de manera que nunca se extraviaba
y regresaba mágicamente a sus manos después de haber
cumplido su misión. Ningún ser vivo podía sostenerlo
a no ser que fuese digno. Canalizaba la habilidad de Thor de controlar
los elementos de la tormenta, le permitía abrir puertas tridimensionales
y de transformarse en forma humana, proporcionándole, también,
el poder de volar. Thor, armado con esta poderosa arma, se convirtió
en un gran guerrero. Era el dios protector que libraba una terrible
guerra contra todas las fuerzas hostiles, especialmente los gigantes
de hielo y nieve del Norte. Y Mjolnir, en manos de Thor, se convertía
en una de las armas más poderosas y destructivas del Universo.
Se le consideraba un dios protector de los humanos a quienes defendió
de los ataques de Trolls y gigantes y se hizo tan popular que aparece
en infinidad de nombres y lugares, y su símbolo, el martillo,
era llevado como amuleto incluso en los tiempos cristianos, cuando
los artesanos hacían indistintamente martillos de Thor o
cruces de Cristo. Solían invocarle para pedir protección,
recuperar la salud, mejorar las cosechas o alcanzar la justicia.
En momentos en los que reinaba la paz, el martillo se utilizaba
para solemnizar matrimonios y se convirtió en el símbolo
protector de las parejas casadas.
Aunque esta figura mítica parece perderse en los anales de
la historia, hoy día está presente entre nosotros.
Existen dos ejemplos claros de que su nombre se utiliza en algunos
idiomas sin que nos demos cuenta. Por un lado en inglés Thursday
(jueves) es el "día de Thor" y por otro, teniendo
en cuenta que el nombre que Thor recibía en la Alemania de
la Antigüedad era Donar, comprobamos que en el alemán
actual jueves se dice Donnerstag, es decir, el "día
de Donar". Al martillo de Thor se le relaciona con la runa
Thurisaz de la que se dice que representa a Mjolnir, el arma que
protege a los hombres y a los dioses por igual. También se
le relaciona con la esvástica o cruz gamada. Esta cruz fue
elegida por Hitler y sus seguidores como emblema nazi porque, según
se decía, representaba al martillo de Thor. Hitler, al parecer,
mostró siempre un gran interés por la mitología
nórdica y Thor, ese gigante de ojos azules y cabello dorado
cuyo martillo mágico le otorgaba el poder supremo, debió
fascinar tanto al dictador que lo eligió como modelo de su
sueño de una raza superior y a Mjolnir asociado a la esvástica
como emblema nazi.
El martillo de Thor se ha utilizado durante más de 10 siglos.
La gente lo usaba en forma de pequeño colgante atado al cuello
mediante un cordón. Hoy se sigue empleando en Escandinavia
como amuleto protector fabricado en oro, plata, latón y cornalina,
gozando de una gran popularidad al margen de los deseos manipuladores
de ciertos grupos extremistas que quieren hacer de él únicamente
el símbolo de la intolerancia y la fuerza bruta.
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