| Tengo
problemas. ¿Cómo los soluciono?
Todos los
problemas tienen solución. Solo hay que buscar el camino. Y cualquiera
que nos conduzca a solucionar nuestros dilemas es un buen camino. Pero antes de
elegir un rumbo lo primero que tenemos que reconocer es que realmente "tenemos
un problema". En ese instante en el que nos damos cuenta de que algo
no funciona del todo bien es cuando debemos tomar la decisión de actuar.
O bien buscando a alguien que nos ayude o ayudarnos a nosotros mismos. Si
la ciencia es incapaz de darnos la respuesta satisfactoria, si todos los
remedios ortodoxos se han agotado y no sabemos qué hacer, por dónde
tirar y a quién preguntar, existe todavía una luz, una puerta que
nos resta por abrir: las prácticas esotéricas. Es nuestra
alternativa, nuestra posibilidad de conseguir nuestras metas, nuestra
gran fuente de respuestas.
Si estas prácticas ancestrales han
funcionado durante siglos ¿por qué no han de funcionar ahora?. Las
prácticas esotéricas pueden darnos la respuesta y ayudarnos a solucionar
todo lo que nos ocurre. Ese es el motivo por el cual todos los pueblos de la antigüedad
han desarrollado sus propias técnicas esotéricas y el hombre ha
visitado adivinos y chamanes, magos y videntes que con sus técnicas adecuadas
han puesto al descubierto el interior del alma humana y los hechos que permanecen
ocultos. De esta manera nos guían a través de los problemas y nos
ofrecen la información correcta que nos permita llegar a la solución
adecuada. El esoterismo actúa en un doble sentido: por un lado nos
permite averiguar cuál es el problema por medio de la adivinación
y por otro nos ofrece la solución a través de la magia esotérica
Si ya sabemos cuál es el problema que nos está molestando o
cuál es el deseo que queremos ver cumplido podemos ir directamente en busca
de la solución eligiendo cualquiera de los métodos que la magia
esotérica pone a nuestro alcance. Sin embargo en ocasiones desconocemos
cuál es el tipo de problema que nos está acosando. En estos casos
lo más oportuno es elegir uno de los métodos adivinatorios
que están a nuestro alcance y a la persona apropiada que
utilice alguna de estas técnicas.
Existen infinidad de métodos
destinados a la adivinación. Podemos encontrar ayuda en la cartomancia
(adivinación por las cartas); en las runas (adivinación
por medio del alfabeto rúnico); en la quiromancia (adivinación a
través de las rayas de las manos); en el horóscopo
(adivinación por medio de la astrología); en la bola de cristal,
en el péndulo, etc., con toda seguridad habrá
alguno que nos seduzca de forma especial. Cuando ya hemos optado por uno u otro
método, debemos buscar a una persona que lo practique. Tal vez no sea una
labor fácil, sin embargo existen una serie de centros esotéricos,
como Meigaweb, de una gran seriedad donde nos pueden asesorar para que
no nos convirtamos en víctimas de cualquier charlatán sin escrúpulos.
Nuestro vidente, nuestro mago, nuestro chamán, a través del método
que hemos elegido nos dirá exactamente lo que nos ocurre, cuál
es el problema y cómo conseguir nuestros deseos. Además nos
ofrecerá un amplio abanico de soluciones que pasan, en la mayoría
de las ocasiones, por la práctica de alguno de los métodos de la
magia esotérica. Si definitivamente decidimos recurrir
a ella para resolver nuestros problemas es muy importante saber que sin
fe son muy escasos o nulos los resultados que podemos obtener. Aquel que
no confíe en lo que está haciendo es mejor que abandone cualquier
práctica de este estilo. Para llevar a cabo un acto mágico es imprescindible
creer en lo que estamos haciendo y focalizar nuestro pensamiento hacia unos resultados
positivos concentrando toda nuestra atención en aquello que estamos realizando.
La magia es una cuestión de fe. Hay dos cosas
que podemos hacer a la hora de resolver nuestro problema. Podemos, por
un lado, seguir los consejos del vidente que hemos consultado o,
al contrario, caminar solos utilizando cualquiera de los métodos
que nos ofrece la magia esotérica. Si optamos por lo primero es conveniente
seguir paso a paso las indicaciones del profesional poniendo toda nuestra
confianza en él. Seguramente no nos defraudará. Pero si optamos
por seguir solos el camino, nos encontramos con la posibilidad de
elegir entre un gran número de métodos, rituales o remedios mágicos
como pueden ser los rituales con velas, sahumerios, baños, aguas, riegos
y amuletos. Todos ellos persiguen el mismo fin: cambiar acontecimientos
de nuestra vida. Y todos ellos también se sirven de una serie de elementos
básicos para llevarlos a la práctica. Estos elementos pueden estar
constituidos por aceites, granos o polvos, esencias, perfumes y colonias,
inciensos y resinas, velas o simplemente un símbolo. Elegiremos
uno u otro elemento o una combinación de varios dependiendo del fin que
queremos conseguir y del método que vamos a utilizar. Si ya estamos
familiarizados con alguno de estos métodos y conocemos su utilidad podemos
elegir aquel con el que más nos sentimos más identificados
y llevarlo a la práctica. Pero también es posible que entre todos
los estos recursos y elementos que hay a nuestro alcance no sepamos cual o cuales
son los más adecuados para cumplir nuestros fines. Si esto es así
lo más recomendable es dejarse asesorar en algún centro esotérico
o en tiendas especializadas como Meigaweb donde nos orientarán
sobre los remedios adecuados para los fines que perseguimos. Una vez
que sabemos lo que es mejor para nosotros, lo que va a dar solución
a nuestro problema, lo que nos va a ayudar, el paso siguiente es conseguir
los remedios adecuados (ritual con velas, sahumerio, amuleto, etc.) para
llevar a cabo el acto mágico. Tanto si realizamos un ritual con velas,
como si encendemos un sahumerio o nos compramos un amuleto, lo más importante
es que estemos convencidos de lo que estamos haciendo, de que nuestro problema
se va a solucionar. Si no tenemos fe, lo mejor es abandonar la idea. Pero si por
el contrario la fe es la que mueve nuestros actos, no hay que dudarlo porque la
magia esotérica no nos defraudará. Es muy importante saber que el
poder de modificar algo en nuestra vida reside en uno mismo.
Nuestra propia fuerza mental dirigida hacia el objetivo que nos hemos propuesto
hará que ese gran esfuerzo se transforme en el resultado óptimo
que andamos buscando. |