Amuletos
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El Péndulo, paso a paso (Método-Tutorial).#P5

El péndulo, aprender a concentrarnos.#P4

EL MARTILLO DE THORHay objetos que se han abierto paso entre las páginas de la historia y han llegado hasta nosotros tan limpios que se diría que nada ha ocurrido a lo largo de los siglos capaz de mancillarlos. No es el caso, desgraciadamente, del Martillo de Thor, el amuleto más popular en Escandinavia. Algunos grupos de extrema derecha suecos comenzaron a utilizarlo como símbolo de sus círculos radicales imprimiéndole al martillo connotaciones racistas. De esta manera han querido apoderarse de un símbolo que pertenece a todos los seres humanos convirtiéndolo en el emblema de su odio y cambiando su auténtico significado por otro que nada tiene que ver con su legítima historia y procedencia.

Pero el Martillo de Thor es más poderoso que cualquier grupo de radicales extremistas. Por eso, afortunadamente, a pesar de los intentos de ultrajar su nombre y sus poderes, sigue conservando, en la cultura escandinava, la fama y la simbología milenaria que arrastra de siglos atrás. Nadie debería confundir su auténtico significado asociándolo a cualquier actividad ilícita ni a nada que no sea la protección, que es para lo que fue creado.

El laurel, como muchas otras plantas, tiene detrás algunas historias que se remontan a la Grecia antigua y está relacionado con dioses y ninfas. De hecho la palabra "laurel" en griego significa Dafne, nombre de una de las ninfas de las que se enamoró Apolo.

Según cuenta la mitología griega, Dafne era una ninfa, hija del dios-río Peneo, que había decidido no casarse nunca. Enamorado de ella el dios Apolo, la ninfa no quiso corresponder a sus deseos y huyó a las montañas. Apolo la persiguió y cuando Dafne vio que iba a ser alcanzada suplicó a su padre que la transformara para escapar de las caricias del dios. Su padre consintió en ello y la convirtió en laurel. Apolo, desconsolado por la pérdida, hizo del laurel su árbol sagrado; lo adoptó como símbolo suyo y cortando algunas ramas se hizo una corona. En toda la Grecia antigua, y como consecuencia de esta leyenda, el laurel siempre estuvo asociado al dios Apolo.